Pues agradezco, perdonen la vocecita pero ahí va. Agradezco mucho este homenaje que es inmerecido, porque hay muchas personas que se lo merecen mucho más que yo. Pero lo acepto con mucho gusto, con mucho corazón; aunque eso sea una metáfora, verdad pero de veras que de grado interno.
Yo quisiera dirigir unas palabras, y ni modo me van perdonar, pero en mi situación actual; que es de cáncer terminal; no me puedo separar de la situación y de la historia, y quisiera nomás relatar parte que pudiera explicar algo. De esa diversidad de actividades.
Pero todo empieza con un supuesto básico elemental para mí, que es que, la vida no nos la cobraron, no hemos pagado nada por vivir, entonces no tenemos derecho a reclamar nada. Todo ha sido un regalo y no podemos tener expectativas, simplemente porque deseamos cosas. Ése es el primer argumento.
El segundo argumento, pues ya nace con que llegamos a una cancha a jugar la vida, pero es una cancha ajena, es una cancha que tiene Señor, y que el Señor sabe jugar; y que nosotros intentamos, pues medio entenderle; y a veces curiosamente creemos que jugamos a nombre del Señor, but ponemos nuestros intereses, y estamos jugando un poquitito, falseando las cosas, pero pues así somos.
Tercer lugar, si algo valemos, pues algo tenemos que innovar; no es posible que vengamos a copiar y a copiar, y a copiar, y a copiar y a copiar; si no que hay que aportar. Y el que aporta tantito, pues importa tantito. Entonces, como que he sentido, siempre la necesidad de poder demostrarme que tengo un poquitito de originalidad, no mucha, pero algo. Cuando menos, este, cultivarlo, buscarlo, anhelarlo; para no caer en algo trillado; sin riesgos, sin aventura, sin riesgo a fracasar, entonces con esa base, ya nos da un pie importante de la existencia.
No tenemos que preocuparnos por la existencia, nos la dieron, nos la van a quitar o la vamos a tener que pagar, pero nos deja entonces con el problema de la pequeña innovación que estamos, algunos sentimos la obligación de hacerlo.
Y por ejemplo, yo agradezco mucho a Vitro, que tenía ideas muy claras sobre la innovación tecnológica, queriendo decir que cada botella, cada vaso, cada copa, cada pieza de vidrio, pues tenían lugares de mejora, siempre había lugares de mejora.
Y le agradezco mucho a Don Adrián, que todos los lunes nos empujaba; los lunes en la tarde; a moverle, a hacer las cosas más rápidas, más simples, más automáticas, más fáciles, con menos material. Y poco a poco dominando ese mundo material, se da uno cuenta que empieza uno a lograr niveles internacionales, es impresionante. El pleito no es así, pelearse entre países; el pleito es interno, es ganas internas de dominar el proceso y de irlo moviendo.
En la parte de la escritura, pues es lo mismo, de repente empecé a notar que había párrafos de gente que me gustaban más que otros, pos había que ver, había que averiguar qué era eso. Y me puse a coleccionar párrafos, además es muy barato, verdad, coleccionar párrafos. Entonces para poderlos estudiar y poder ver cuál es la composición, verdad, cómo está estructurado, este, un párrafo. Quiénes son los que se mantienen con una sintaxis aburrida, tediosa, y quiénes pues muchas veces, cayendo en graves pecados, eh, bueno, gramáticos, menos mal; tratando de tergiversar, digamos la sintaxis; tratando de eliminar adjetivos, meter sustantivos, meter verbos que signifiquen acción; pensar más en el cómo y no en el qué; pos a cualquiera se le ocurre acabar con la pobreza, ¿PERO CÓMO WEY? Digo, perdón, cómo, cómo verdad, cómo le entras al toro. Y ese es un esfuerzo que me llevó, que me impulsó digamos a innovar hasta cierto punto, algo en escritura.
Ahora en arte, pues es parecido, en arte te encuentras con que todas las piezas, perdón, la mayoría de las piezas que vemos en los museos del mundo pues han aportado, han aportando un atrevimiento, han aportado el movimiento de una textura, unos cambios composicionales, rompimientos de armonías. Y todas son aportaciones que uno va ligando, de que en la pintura, no importa qué pintes; que me perdonen verdad; pero una pintura de José Natividad González Parás; nuestro estimado Gobernador; no es más importante que una pintura de Fernando Margáin, verdad. Entonces, entonces, el tema, el tema, como parte de la obra de arte, pues es un elemento menor; sin embargo, uno empieza a creer que lo importante es pintar algo, verdad. Sin embargo Van Gogh, nos demostró que unos simples zapatos tenían todo un mundo de innovación en ese simple, simple cuadro.
Eso en cuanto a la innovación. Ahora de ahí cómo le hacemos para dar el otro brinco, y el otro brinco es en qué lo vamos a usar; y yo encontré que la guía, la mejor brújula para saber qué hacer es el entusiasmo. Entusiasmo quiere decir «enteos»: poner a tu Dios, perdón, perseguir tu Dios, tu Dios interior. Entusiasmo, verdad. Entonces la brújula es el entusiasmo, y con eso puedes viajar muy lejos, muy contento; si fracasas en algunos proyectos, no te va a importar, porque lo hiciste con entusiasmo, y cada fracaso obviamente aprendes muchísimo, muy bien.
Va la última parte. Ahora que estoy en el negocio de morirme, pues es un negocio medio dificilón, es de los más difíciles que me he metido, verdad; este, también he encontrado que hay líneas de productividad. Dejaremos de ser norteños pues. Por ejemplo, es más fácil, aceptar la muerte como sea, como… siendo congruente, porque la productividad tiene mucho que ver con la congruencia. Siendo congruente, pues, si uno le dice al Señor: Hágase Señor tu voluntad, bueno pues no se vale que 10 segundo después: «hay, hay, hay, pero déjame vivir nomás para ver que mi nieto cumpla 11 años, y que hay, que yo quiero que quien sabe que». Pos cómo, o se hace la voluntad, o se hace la tuya güey, verdad. Entonces somos incongruentes. Sin embargo, si aceptamos, decimos, oye aviéntate mano, tú sabes lo que más me conviene, yo no lo sé. Eso te da una gran tranquilidad y te da la otra posibilidad de que tienes opción de morirte contento, o morirte enchilado, verdad. Si te mueres enchilado, pos vas a tener muy mal trato, hasta las enfermeras te van a hacer fuchi, verdad, las inyecciones te van a doler más, la familia te va a poner así como diciendo «ah, que gorro, verdad». Porque tú estás fastidiado, pero estando contento, y ojala, toco madera, el dolor; aquí está la madera; el dolor físico no sea tan grande…..
Enrique Canales Santos








